El aumento de la productividad neutraliza la reducci�n de flotas
Dos ejemplos. El 93% del bacalao del mar del Norte es capturado antes de desovar y desde 2005 no hay pesca de anchoa en el Cant�brico en un intento a la desesperada de devolver la especie a niveles de explotaci�n viables.
El Ejecutivo de la UE apuesta por crear un sistema de derechos de pesca transferibles y por potenciar la acuicultura para tratar de mantener con vida el ecosistema marino y una actividad de la que dependen millones de empleos directos e indirectos en la UE. Bruselas parte del hecho de que la mayor�a de las pesquer�as europeas padecen sobreexplotaci�n. Los expertos estiman que el 88% de las capturas ya se realizan por encima del umbral de producci�n m�xima equilibrada.
La pesca en aguas europeas depende, en buena medida, de pezque�ines, bien por edad o por tama�o, que caen en las redes antes de haberse podido reproducir. Una consecuencia de esta voracidad pesquera es que m�s del 50% del pescado consumido en la UE es importado, con lo que el problema alcanza dimensiones universales. Un reciente informe de la FAO alertaba de que el 80% de los caladeros mundiales est�n sobreexplotados.
El sector pesquero es singularmente peculiar porque la progresiva reducci�n de las flotas (un 2% anual) se ve compensada con los avances de productividad (2-3% por ejercicio), hace notar Bruselas. La Comisi�n reduce a cinco los problemas estructurales a que hay que encontrar remedio: exceso de capacidad de las flotas; poca definici�n de las estrategias a seguir, lo que redunda en orientaciones de acci�n poco claras; obsesi�n con el cortoplacismo; insuficientes exigencias de responsabilidad al sector, y falta de voluntad pol�tica para hacer que se cumpla la reglamentaci�n, a la que el sector tiene poco respeto.
Los derechos de pesca permitir�an a sus beneficiarios ofrecer en subasta sus capacidades no explotadas. Fuentes de la propia Comisi�n hacen notar los peligros de tal r�gimen. La pesca crea un complejo entramado de relaciones entre empresas medianas y peque�as, con el consiguiente reflejo social y cultural en numerosas regiones costeras, que muy bien pudiera saltar por los aires si las grandes compa��as adquirieran a buen precio derechos de explotaci�n y dejaran sin pesca y actividades relacionadas a muchos puertos. |