La idea no es nueva. La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa ya alertó en 2005 de que la situación de los buques que transitan por la ría no había mejorado en absoluto desde el accidente del Prestige. Por lo menos en lo que respecta a la antigüedad de los buques. Un año después, la situación lejos de mejorar siguió empeorando pues, según los datos facilitados por el organismo, el 59,70 por ciento de los buques que transitaron por Arousa en 2006 tenía más de 15 años de antigüedad. Una cifra que supone un incremento del 50,97% respecto al año pasado.
Los datos del primer semestre reflejan que el 48,76 por ciento de los buques superaba los 20 años y el 34,83% los 25. En cuanto al número de detenciones, indican que el 27,36% de las entradas corresponden a embarcaciones que sufrieron alguna paralización como consecuencia de su mal estado en seguridad marítima. Por último, y siempre según los datos facilitados por la PDRA, el 3,50% de las entradas corresponden a banderas negras, o sea, las que el convenio de París Mou considera de mayor peligrosidad en relación a la seguridad marítima.
Si en un mes entran en la ría 30 buques, 18 tendrían más de 15 años de antigüedad, de los que 14 superarían la veintena y de esos, una decena tendrían un cuarto de siglo. Además, cada mes se producirían 8 entradas de buques que sufrieron alguna detención a causa de su mal estado.
Las cifras constatan que la situación no mejoró mucho desde el año del accidente del Prestige. En 2002, el Gobierno, para dar contestación a una pregunta parlamentaria indicó que las entradas de buques con más de 15 años de antigüedad habían representado el 29,4%. Y que el de Vilagarcía había sido ya el puerto gallego de interés general con un mayor porcentaje de buques de esa edad. Ese porcentaje se incrementó ahora hasta un 59,70% y ya es incluso superado por el de buques de más de 25 años.
La buena noticia que arroja esta estadística es que disminuyo tanto el porcentaje de buques con detenciones como el de banderas negras, aunque en este último caso, la PDRA lo achaca al hecho de que Panamá pasó de ser bandera negra a ser bandera gris y es muy alto el número de buques de este país que recibe la ría.
Problema estructural
El organismo que preside Xaquín Rubido entiende que la ría se enfrenta a un problema estructural, que su situación no es buena y por ello pide que Fomento aumente la plantilla de inspectores para incrementar así la presión sobre el tráfico actual. Además, propone que se adopten medidas de ordenación marítima, estableciendo la prohibición del tráfico de hidrocarburos por la ría más rica de Galicia.
"No nos parece razonable que ahora que está de actualidad la ordenación territorial y desde el gobierno se reconoce que es una asignatura pendiente, se olvide que también tenemos que ordenar el uso de nuestro mar territorial para defendernos de futuros accidentes", alertan.